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Información, representación, didáctica y culto

Todas las culturas, desde la antigüedad, se han manifestado mediante la imagen erótica

 ©  Enrique Martínez-Salanova Sánchez

Martínez-Salanova Sánchez, E. (2019). Información, representación, educación y culto: Todas las culturas, desde la antigüedad, se han manifestado mediante la imagen erótica. Aularia, 8(1). pp: 035-040.
 


El puntero de don Honorato/Bibliografía


 

Lo que presento en este trabajo es la punta del iceberg de una colección, recopilación, de objetos, fotografías, datos, textos, recuerdos y anécdotas de casi cincuenta años de interés, entusiasmos y búsquedas. En algunos retazos y momentos se ha convertido en algo más intenso, pasando a formar parte de una investigación rigurosa de la que han sido publicadas en otros lugares algunas conclusiones e interrogantes.

El tema siempre me pareció importante, más aún al integrar en mi haber profesional la docencia, la pedagogía, la antropología, la fotografía y la imagen. Desde cualquiera de estos puntos de vista me he planteado siempre qué hacer y cómo presentar y enseñar a mirar las imágenes. Tanto para ilustrar, ejemplificar en las clases como para ser objeto de estudio, ellas, en el mundo de la fotografía y la imagen, o lo que representan, o sea sus trasfondos etnológicos, antropológicos, religiosos, o en su relación íntima con la enseñanza.

Más que un trabajo de investigación, aunque en algunos aspectos y temas lo ha sido, este trabajo comenzó como una colección de imágenes y datos, escasos en los primeros tiempos y muy abundantes en la actualidad, tanto en publicaciones, textos y revistas, como en Internet. En los últimos años he dedicado tiempo a buscar personalmente, a rastrear lugares en los que podía documentarme, a recabar imágenes realizadas por amigos y conocidos y a hacer personalmente las fotos necesarias. En algunos aspectos he podido investigar personalmente los hechos. Lo importante es la cantidad de datos que puedo proporcionar, las referencias que aporto y la emoción que puedo trasmitir para seguir en el estudio e investigación sobre este aspecto del arte y de la antropología.

Ha sido muy complicado el trabajo por las dificultades que a la investigación de estos materiales han puesto instituciones civiles, iglesias, incluso museos. En los años en que me introduje en este asunto fueron muchas las trabas, dificultades y prohibiciones. Hoy, las imágenes, muchas de ellas están ya colgadas en Internet y en algunos lugares, sobre todo museos, se ha liberalizado la entrada y, aunque desde hace años se permitía el acceso a investigadores solamente, hoy la posibilidad de observación y estudio está muy generalizada.



Comienzos y dificultades

Mi relación con el arte erótico comenzó con mi interés por el arte y su historia en general, y algunos atisbos de que había colecciones y Museos de todo el mundo que guardaban fondos secretos. Los monarcas españoles, poseían fondos de cuadros ocultos, entre ellos algunas tan conocidos hoy como La Maja desnuda de Goya, y otros muchos, a salvo de miradas indiscretas y para uso y disfrute exclusivo de aquellos gobernantes de sexualidad exacerbada para su tiempo. Intenté en vano entrar en alguno de esos Museos, Nápoles, Lima, pero mi edad primero y la época de represión que se vivía en aquellos tiempos de mi juventud no me lo hicieron posible.

El detonante fue cuando en cierta ocasión llegué a Lima, Perú, intenté ver lo que creo que llamaban Museo secreto, o Museo erótico, en realidad el Museo Larco, que tiene una espléndida colección de vasijas eróticas. El taxista al que le indiqué el Museo y dirección no me quiso llevar, enfadado además de que le pidiera semejante y prohibida dirección. Tuve que tomar otro taxi y, por fin, pude admirar el prohibido y maravilloso museo. Ahí comenzó mi afición a coleccionar fotos, láminas, textos, documentos sobre la relación entre arte y erotismo y a investigar en la medida de mis posibilidades sobre el mismo.
En Cantabria, en la colegiata de Santillana del Mar, llegamos un día hace más de treinta años cuando recientemente se habían extraído, de una excavación en la esquina del claustro, unos restos, entre ellos unos capiteles románicos. Mi sorpresa fue que al limpiarlos con una manguera descubrí tallas de erotismo explícito. Varios años después pregunté por aquellos capiteles y primero me dijeron que no existían, reivindiqué mi lucidez mental y mi falta de obsesiones libidinosas, y di muestras fehacientes de que había visto aquellos capiteles. Y en confianza me señalaron dónde se encontraban algunos, aunque me prohibieron hacer fotos. Actualmente están colocados en lo más alto de lo más alto, a los lados del altar mayor de la Colegiata, allá arriba, y tal vez con prismáticos se puede atisbar algo. También en la catedral de Ávila un tiempo después, a partir de documentos que encontré, fui a buscar las evidencias de unas tallas eróticas en la sillería del coro. Allí me fui con una linterna, me descubrieron y expulsaron, los sitiales estaban clavados. Años después los encontré, al igual que las que no pude fotografiar en Santillana del Mar, en Internet.

Tampoco me permitieron en 1964 ver, en el Museo Arqueológico de Nápoles, el llamado gabinetto segreto, hoy abierto al público, aunque todavía prohiben la entrada a menores de catorce años, pero que en aquellos años solo era visitable por personas «de edad madura y de moral reconocida» a las que se expendía un permiso especial. Allí se exponen una serie de frescos, esculturas y mosaicos eróticos, provenientes de las excavaciones que se realizaron hace 200 años en las ciudades de Pompeya y Herculano.

En Londres, en el Museo Británico, existía el Secretum, desde 1865, aunqe algunas obras de arte han recuperado su libertad, persiste un armario, el número 55, donde se custodian lejos de miradas indiscretas algunos objetos cuya exhibición todavía se considera impropia.

Hacia 1838 se desarticuló en España la Sala Reservada en la que se exponían las llamadas poesías, desnudos mitológicos y bíblicos que algunos artistas pintaban para saloncitos y gabinetes privados adonde solían retirarse los monarcas después de comer. Ciertos Tiziano, Guido Reni y Annibale Carracci serían considerados indecentes, por lo que no resulta extraño que en el año 1957 aún se conservara bajo llave la colección de cerámica de corte sexual y erótico del Museo Nacional de Antropología y Arqueología de Lima, Perú. El conjunto reunía piezas provenientes de varias culturas, resaltando «La mochica», por la cantidad de obras como por la variedad de posturas y acciones sexuales representadas.
Las imágenes, documento para el estudio.

Las imágenes en el aula no son solamente un elemento ilustrador, didáctico, pueden convertirse con frecuencia en verdadero documento, en Historia del Arte, por ejemplo, en Arqueología o en Antropología, un documento en el que se puede basar el estudio, y no una simple ejemplificación o visualización de la explicación. Las imágenes tienen un valor en sí mismo, documental, cuando el objeto de estudio no puede llevarse al aula.

En la apreciación objetiva, o subjetiva, de las imágenes y reproducciones, no se trata de ver por ver, o sólo usar la imagen como producto didáctico, estético o decorativo, sino de utilizar las ilustraciones como fuente de documentación, investigar sobre ellas como estrategia pedagógica, no solamente como recurso para mejorar y facilitar el proceso de enseñanza y aprendizaje en el sistema educativo, sino ofrecer mecanismos de búsqueda, interpretación, cotejo de datos y ánimo hacia nuevas búsquedas y contextos interpretativos.

No podemos negar el valor histórico que tienen los productos arqueológicos, o reproducciones del arte o de la realidad, o las fotografías de aquello a lo que no podemos acceder directamente, pues realizar una foto es crear un documento que puede ayudar a ilustrar hechos, productos o memorias. Cuando se hace una fotografía se congela un instante o un hecho, o una situación, o un objeto, que se puede transportar a cualquier lugar del mundo y servir de soporte documental y testimonio visual de una situación, objeto o época.


Arte erótico

Término aplicado al arte de contenido sexual y, especialmente, al arte que celebra la sexualidad humana. Se deriva de Eros, la palabra griega para el amor físico por otra persona (en oposición a ágape , el amor espiritual y desinteresado por un dios. La imaginería del arte erótico puede ser tanto de sexualidad explícita como implícita, siendo los ejemplos de esta última más comunes en muchas culturas, debido tanto a los códigos de conducta como a la mogigatería y la censura. La mayoría de las obras de arte de sexualidad explícita en el mundo occidental han sido producidas como parte de un deseo general de expresar la totalidad de la experiencia humana y muy pocos artistas han hecho del erotismo su única motivación. En muchas otras sociedades y culturas, no obstante, el sexo ha proporcionado una más que evidente fuente de inspiración. Todas las antiguas culturas buscaron humanizar y sexualizar el universo proyectando sus emociones y actividades sobre los poderes espirituales que se pensaba controlaban la naturaleza. Un tema básico en muchas religiones antiguas fue la promoción ritual de la fertilidad en la humanidad y el aprovisionamiento de alimentos. La magia sexual fue también ampliamente utilizada como defensa contra las fuerzas malignas, y la sexualidad impregnó las creencias y los ritos que marcan los ciclos de la vida humana.

Arte y erotismo en las culturas primitivas

Las culturas primitivas asociaban con frecuencia el acto sexual con fuerzas sobrenaturales y por ello sus religiones están entrelazas con estas representaciones. En tiempos primitivos, las representaciones eróticas eran a menudo un subconjunto del arte indígena o religioso de cada cultura, y como tales no eran apartadas ni tratadas de forma diferente al resto. Las representaciones eróticas incluyen pinturas, esculturas, fotografías, obras dramáticas, composiciones musicales y literarias que muestran escenas de naturaleza sexual. Han sido creadas por casi todas las civilizaciones, antiguas y modernas. En países asiáticos como India, Nepal, Sri Lanka, Japón y China las representaciones de sexo y arte erótico tienen significados espirituales específicos dentro de las religiones nativas del hinduismo, budismo, shinto y taoísmo. Los antiguos griegos y romanos produjeron mucho arte y decoración de naturaleza erótica, gran parte del mismo integrado con sus creencias religiosas y prácticas culturales. En América Latina son de suma importancia las correspondientes a los pueblos Mochica, Chimú, Chancay, y Tolitas, que entre otros, formaron parte del Imperio Incaico.

Los mitos, los rituales y las artes de antiguas culturas, y de muchas tradiciones continuadas enraizadas en ellas, expresan una amplia variedad de temas sexuales. las estatuillas de Venus paleolíticas encontradas en Alemania, Francia y Austria, que subrayan enormes pechos, estómagos hinchados y vulvas son probablemente emblemas de la veneración por la sexualidad femenina y por la maternidad. Por lo general, se acepta que este arte refleja creencias relacionadas con la magia de la caza y la pesca y con el totemismo. Relieves esculpidos y relieves en cuevas en sitios del sur de Francia, que incluye figuras con pronunciadas vulvas y falos, con frecuencia yuxtapuestos a imágenes de caza. Figuritas groseramente esculpidas y falos de caliza han sido encontrados en varios yacimientos neolíticos en Inglaterra, lo que se considera como evidencia de un ritual de fertilidad. Las grandes civilizaciones de la Edad del bronce de Egipto y Mesopotamia habían evolucionado desde la cultura de los poblados neolíticos. Mientras que las interpretaciones del arte primitivo pueden ser solamente materia de conjetura, los textos escritos de estas antiguas civilizaciones iluminan el simbolismo religioso y sexual de su arte.

Arte y pornografía

El concepto moderno de pornografía no apareció hasta la época victoriana. Su definición actual fue añadida en los años 1860, reemplazando la anterior que aludía a escritos sobre prostitutas, fue recogida por vez primera en un diccionario médico inglés de 1857, que la definía como «una descripción de las prostitutas o la prostitución, como cuestión de higiene pública». En 1864, la primera versión de la definición moderna había aparecido en el Webster's Dictionary: «ilustración licenciosa usada para decorar las paredes de las habitaciones consagradas a las orgías bacanales, ejemplos de las cuales se hallan en Pompeya». Esto fue el principio de los que hoy alude a imágenes explícitas en general. Aunque algunos actos sexuales específicos estaban regulados o prohibidos por leyes anteriores, la simple contemplación de objetos o imágenes representándolos no estuvo prohibida en ningún país hasta 1857. En algunos casos, la posesión de ciertos libros, grabados o colecciones de imágenes fue prohibida, pero la tendencia a dictar leyes que realmente restringían la visión de objetos sexualmente explícitos en general fue un concepto victoriano.

Son muy conocidas ya las ilustraciones pornográficas de «Los Borbones en pelota», prohibida su edición durante siglo y medio, una de «las más terrible sátiras nunca hecha contra el poder», un álbum de láminas satíricas del siglo XIX. Se recogen 89 escenas, pintadas a la acuarela, muchas procaces y otros directamente grotescas, donde se caricaturiza a personajes públicos de finales del reinado de Isabel II, sobre todo de la casa real. Estas ilustraciones vienen acompañadas de agudos textos alusivos, a veces de carácter poético. Los autores, escondidos bajo seudónimo fueron, es la hipótesis más probable, nada menos que Gustavo Adolfo Bécquer, el poeta, y su hermano, el pintor Valeriano Domínguez Bécquer.



Prohibiciones, tecnologías y propaganda

Fue a partir de la religión Judeo Cristiana, cuando todo lo vinculado al sexo será visto como pecaminoso, vergonzante, algo contrario a una vida virtuosa. Tanto es así, que al menos en el mundo occidental y cristiano, todas las imágenes con sexo expuesto suelen ser censuradas y su exhibición prohibida al público salvo excepciones como en el caso de épocas románicas o en el renacimiento.

En épocas más recientes, las representaciones eróticas han pasado de ser un artículo de lujo para unos pocos a una herramienta de propaganda y más tarde un producto cotidiano, e incluso un sustento para otros. A medida que las tecnologías de comunicación han evolucionado, cada nueva técnica, como la imprenta, la fotografía, el cine y la informática, ha sido adaptada para mostrar y distribuir estas representaciones.

Arte erótico en la prehistoria

Desde la Prehistoria, la Especie Humana siempre ha realizado objetos e imágenes vinculadas al sexo. La obra no tenía como finalidad la belleza sino su potencia mágica, su influencia en el mundo y en la vida.

Algunas de las imágenes más comunes son de animales, escenas de caza y representaciones de genitales humanos, símbolos de fertilidad. Los seres humanos desnudos con características sexuales exageradas aparecen en algunas pinturas y objetos paleolíticos, es probable que se trate de objetos usados en rituales religiosos.

La figura masculina: A veces aparecen hombres de rasgos grotescos y órganos sexuales muy detallados que, en cambio, tienen la cara desdibujada. En algunas ocasiones, se les añaden rasgos de animales (cuernos, crines, colas, pieles), antepasados mágicos de naturaleza híbrida (el tótem de la tribu), o magos disfrazados y enmascarados para las ceremonias (el chamán o hechicero).

La figura femenina es mucho más abundante, las llamadas venus paleolíticas, que simbolizaban la fuerza de la naturaleza y el poder de la fertilidad, mujeres desnudas, con atributos sexuales muy marcados, con caras desdibujadas. Las primitivas, mujer gruesa, de gruesas nalgas, cuya silueta puede inscribirse en un rombo (Venus losángicas), propias del Auriñaciense y del Gravetiense. El segundo tipo es el de mujeres estilizadas, de la última fase del Paleolítico europeo, el Magdaleniense, posiblemente representaciones de la fertilidad o ideales de belleza de aquella época.

En 2005 científicos alemanes descubrieron en la cueva Hohle Fels (Alemania) lo que puede considerarse el consolador más antiguo de la historia. Se trata de un falo de piedra perfectamente pulido de unos veinte centímetros de largo, de unos 28.000 años de antigüedad.

Arte, erotismo y representaciones en el arte románico

El volumen de imaginería románica explícita o implícitamente erótica es muy considerable. Y lo sería aún más, de no haber desaparecido en gran parte a causa de las sucesivas cribas y censuras que se han realizado a lo largo de los siglos. El descubrimiento del románico erótico, en el entorno del maravilloso románico en general, nos permite ver la historia, el arte, las creencias y las costumbres desde otro punto de vista.

He visitado una gran cantidad de los lugares de los que cito y trabajo, y no siempre he podido hacer la foto mejor, por el lugar en el que están colocadas, precisamente para que no se vean bien, o simplemente porque están ocultas, escondidas, o clavadas, como en el caso de las sillerías de coro. Ya los siglos se encargaron de destruirlas, el viento, el agua o el clima, y los lugareños, a veces guiados por los párrocos, que en algunas festividades señaladas se dedicaban a tirar piedras contra ellas.

El románico es un estilo constructivo y artístico nacido en el feudalismo temprano; pero además, manifestación de la potente espiritualidad de una sociedad que proyectó en los capiteles, los frescos y las portadas de sus templos sus anhelos, esperanzas y creencias. Dragones, gorgonas, grifos y quimeras pueblan el bestiario medieval; son el perfecto testimonio de la extraordinaria libertad de expresión alcanzada por aquellos artesanos de la piedra, aquellos masones operativos que hicieron de la tolerancia y el cosmopolitismo su seña de identidad por antonomasia. Aquellos antiguos masones eran hombres libres en un mar de siervos. Libres para ejecutar sus obras con un grado de autonomía expresiva que no tiene mucho que envidiar al presente. De hecho, mientras que la simbología gótica es plenamente cristiana, el románico introduce significados paganos.

En las escenas sexuales del arte románico hay una serie de representaciones que se repiten con frecuencia, hombres itifálicos, onanistas o no, animales (por ejemplo, monos) en esta misma actitud, mujeres mostrando su sexo (se interpreta que cuando llevan su cabeza cubierta por toca se trata de mujeres casadas), coitos entre humanos, y coitos entre animales.

Es complicado explicar cómo en un mundo oscuro dominado por la religión, que perseguía todo tipo de expresiones sexuales, se den tantos ejemplos de iconografía erótica, que hoy tal vez denominaríamos pornográfica, tan explícitos en lugares muy visibles de las iglesias de toda Europa. Se han dado toda suerte de explicaciones, juego de humildes canteros (complicado explicar por qué algunas de las escenas más llamativas se encuentran en importantes iglesias monásticas), o que estas imágenes son una incitación a procrear, por la necesidad permanente de repoblación o, una de las teorías más divulgadas y aceptadas es que tales imágenes eran una abierta condena de prácticas pecaminosas y que por tal motivo se hallan en el exterior de los templos, trasunto de la vida terrena, estando ausentes en el interior, donde habita lo divino. Pero esto tampoco es tan exacto, pues por ejemplo, en la iglesia cántabra de Villanueva de la Nía, una mujer exhibicionista mira a los feligreses desde el arco triunfal y otra al sacerdote, mientras que en Santillana del Mar, también dentro del templo, hay una clara escena en que la mujer acaricia el pene de descomunales proporciones de su amante. Otros autores ven en estas representaciones una forma de plasmar la vida cotidiana de mundo feudal, alejado por completo de nuestros esquemas tradicionales. Hablan así de una continuidad de las culturas de la Antigüedad (Egipto, Grecia o Roma) en donde el sexo y su representación no planteaba ningún escrúpulo moral. El hombre medieval mezclaba fácilmente lujuria y fe, sobre todo en una sociedad bastante paganizada, en donde el cristianismo tenía más de imposición que de convicción.

Estas representaciones se hallan sobre todo en el exterior de las iglesias, muy frecuentemente en canecillos y menos en metopas. También hay casos en que se encuentran en los capiteles de ventanales. Es mucho más excepcional hallarlas en el interior.



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