Gerda Taro

y Ernö Endré Friedman

(Robert Capa)

Primera mujer reportera de guerra y la primera en morir en la zona de combate

© Enrique Martínez-Salanova Sánchez

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El puntero de don Honorato/Bibliografía/Lecturas de cine/Glosario de cine


Gerda Taro, primera mujer reportera de guerra


Gerda Taro, a la que llamaban ‘El pequeño zorro rojo’ por su juventud y color de pelo, pero sobre todo por su habilidad para conseguir siempre el mejor sitio para la mejor foto, era definida también como una persona con ojo de fotógrafo, alma de periodista y coraje de un guerrero. Precisamente esa valentía de estar en primera línea de la información en el frente de guerra fue la que le costó la vida en un accidente tan absurdo como trágico.

Los 26 años de vida de Gerda Taro estuvieron llenos de intensidad, aventuras, viajes, amor, creatividad y, sobre todo, de un legado en fotografías que sirven para documentar el sufrimiento de una guerra en la que siempre pierde el pueblo, indefenso y roto por el dolor.

Para hacer la historia más verosímil y tener más éxito de aceptación de sus fotografías en la prensa de la época, Gerda inventó para André, Ernö Endré Friedman, su compañero de amores y fatigas, un seudónimo fácil de pronunciar y de sonoridad parecida a la de Greta Garbo. Para André inventó el nombre de Robert Capa, con el que firmaron durante un tiempo los trabajos de ambos, y que fue una fuente de negocio que marcó un estilo de fotografías de las que en ocasiones es difícil adivinar el autor.

En 1937 se produjo cierto distanciamiento entre ellos y André Friedman se quedó con el nombre de Robert Capa y desde ese momento continuaron sus carreras de forma independiente. Ella se acercó a los intelectuales antifascistas europeos, como George Orwell y Ernest Hemingway, y empezó a comercializar su trabajo bajo la etiqueta de Photo Taro a publicaciones como ‘Illustrated London News’, ‘Life’ y ‘Volks Illustrierte’. Él, por su parte, acabaría fundando la agencia Magnum Photo.


Hablo de Gerda Taro


Me llamó la atención Gerda Taro cuando la descubrí hace unos años como quien era la autora de muchas de las fotografías firmadas por Robert Capa, a quien seguía hace tiempo.

Me llevó a investigar sobre ella, y hacerla visible en mi Web y cuando puedo, en conferencias, el interés por la historia de la imagen, de sus diferentes representaciones, unido a otro interés especial que me lleva siempre a hacer visibles a protagonistas que están tras las imágenes, fijas y móviles.

Muchas mujeres han estado siempre tras el arte, la pintura, la música, la literatura o la fotografía o el cine, más complicado es saber de ellas pues la historia las ha negado sistemáticamente por causas muy dispares. No es fácil sacarlas a flote, por la falta de documentos. La maleta Mexicana dio más pistas y puso en su lugar a Gerda Taro.


Gerda Taro y André Friedman

Gerda Taro fotografiada por André en París

Gerda Taro fotografiada por André

Gerda Taro. Biografía


Gerta Pohorylle era una alemana de origen judio que emigró a París, poco después de la subida al poder de Hitler, en 1933. En París, conoció a Ernö Endré Friedman, un fotógrafo freelance húngaro, quién se entusiamó por la fotografía gracias a Eva Besnyö, una vecina de su Budapest natal. Igual que Gerta, Endré huye de Berlín en el mismo año que ella.

En el verano de 1935, se van con unos amigos comunes a la isla de Santa Margarita, en Cannes. Allí se enamoran y deciden trabajar juntos. Endré, que ahora se hace llamar André, le enseñará fotografía a Gerta y ella le asesorará en los aspectos comerciales, aprovechando sus conocimientos adquiridos en la agencia Alliance Photo, donde trabaja. El olfato comercial de Gerta le mueve a crear una estratagema ante la escasa acogida de las fotos de André, inventando la figura de un fotógrafo norteamericano llamado Robert Capa, cuyo asistente de laboratorio sería André. El nombre Robert procedía del actor favorito de Gerta, Robert Taylor, mientras que Capa procedía del director de cine Frank Capra. Gerta también decidió cambiar su propio nombre por el de Gerda Taro, en honor a la actriz Greta Garbo. En su libro Gerda Taro fotógrafa de guerra, Fernando Olmeda viene a decir que Gerda Taro era la cabeza pensante de la pareja y que, entre otras cosas, fue quien inventó a Robert Capa.

La pareja actuaba como representante del supuesto Robert Capa, lo que les permitía vender sus fotografías al triple de su valor usual. El engaño duró poco. El director de la revista Vu, Lucien Voguel, lo descubrió cuando publicó, con mucho éxito, unas fotografías firmadas por Robert Capa, que él sabía que fueron tomadas por André. No obstante, ambos mantuvieron estos nombres porque empezaban a ser muy conocidos.

Gerda aprendió rápidamente a manejar las cámaras Leica y Rolleiflex. Desde el 4 de febrero de 1936, dispuso de una acreditación de prensa que le permitió legalizar su situación en Francia. El 5 de agosto de 1936, André y Gerda Taro llegaron por primera vez a España, cuando la guerra civil apenas había empezado hacía dos semanas. Su inclinación política los lleva a intimar con la República, que les facilita un grupo de milicianos como escolta. La inexperiencia de ambos fotógrafos les lleva a lugares donde los combates no había empezado o ya habían finalizado y sus primeros reportajes son escenificaciones realizadas por los milicianos que los acompañaban. En este primer viaje, Capa realiza la famosa fotografía Muerte de un miliciano, en el Cerro Muriano, Córdoba.

Gerda realizará cinco viajes a España, tres de ellos con André y dos en solitario. Es difícil establecer la autoría de las fotografías porque ambos se intercambian las cámaras, aunque las primeras van firmadas por Capa. A principios de 1937 decidieron crear el sello Capa y Taro y así lo hacen en las fotos que remiten desde España, en marzo de 1937. Por esas fechas, André regresa a París y Taro se queda en España. Acepta encargos de otras revistas y firma como Taro. Se siente más independiente y se integra en los batallones de las Brigadas Internacionales por su conocimiento de los idiomas alemán y francés.

En el primer aniversario de la guerra española, el 18 de julio de 1937, Gerda está en París y disfruta de su éxito como reportera de guerra. Los números especiales de Ce Soir y Regards incluyen fotos suyas firmadas como Taro. Se siente una fotorreportera profesional y tiene ganas de seguir cubriendo la guerra. Vuelve a Madrid y se aloja donde siempre, en el palacio de Zabálburu, sede de la Alianza de Intelectuales Antifascistas. Allí se alojan la mayoría de los intelectuales que apoyan a los republicanos. Va y viene cada día al frente del río Guadarrama, apenas a 25 kms. de Madrid. Allí, la Legión Cóndor está bombardeando sistemáticamente las posiciones republicanas. Un día antes de partir para París, el domingo 25 de julio, Gerda le pide a Ted Allan, un comisario político que controla una unidad médica, que le acompañe hasta Brunete, al otro lado del río Guadarrama. Brunete es un punto estratégico para dominar Madrid y las tropas del general Franco ya lo han conquistado, sirviéndose de aviones alemanes e italianos. Gerda y Allan no lo saben y llegan andando al frente. Después de tomar numerosas fotos desde una trinchera se retiran y se topan con un coche que está evacuando heridos. Ambos se suben a los estribos y Gerda deja sus cámaras a la persona que ocupa el asiento delantero. Cerca de Valdemorillo sufren un nuevo ataque aéreo y un tanque descontrolado golpea la parte delantera del coche. Allan y Gerda caen a la carretera, con tan mala suerte que el tanque aplasta a Gerda. Las heridas son graves y es operada sin anestesia. Gerda muere en la madrugada del 26 de julio de 1937, justo seis días antes de cumplir los 27 años.

Rafael Alberti y su esposa se hicieron cargo del cadáver de Gerda Taro y se encargaron de llevarlo hasta la frontera con Francia, donde está enterrada

Tristemente, fue la primera mujer reportera de guerra y también la primera en morir en la zona de combate. Los últimos negativos de la batalla de Brunete aparecieron con el resto del material encontrado dentro de la famosa maleta mexicana descubierta por el director de cine mejicano Benjamín Tarver en 1995.

El destino de André, que siguió utilizando el seudónimo de Robert Capa se estrelló sin ella. Falleció, en 1953, tras pisar una mina en Indochina.


La invisibilización y olvido de Gerda Taro


Después de su fallecimiento, una combinación de diferentes factores conspiró para hacerla invisible: el hecho de que la Guerra Civil fuese inmediatamente seguida de la Segunda Guerra Mundial; que Franco destruyese el trabajo muchos fotógrafos del bando republicano; y que su asociación con el comunismo, al menos en Occidente, no resultase interesante.

Su carrera fue muy corta. Solo tomó fotografías de forma profesional al comienzo de la Guerra Civil, en agosto de 1936, y murió justo un año más tarde", aunque posiblemente esa invisibilización se deba solo al hecho mismo de ser mujer. También destaca que, aunque la amó incondicionalmente hasta el final de sus días, André (Robert Capa) no facilitó la labor de atribución.

Gerda Taro solo usó el seudónimo compartido al comienzo de su estancia en España, ya que su compañero era el más conocido de los dos y les interesaba para vender las fotografías. Sin embargo, pronto comenzó a firmar sus propias instantáneas como Taro.

Aún así, como descubrió la maleta mexicana en 2008, Gerda Taro tuvo tiempo suficiente para disparar cientos de negativos como Robert Capa. Ese tesoro en forma de valija incluía más de 4.000 fotografías que ayudaron, décadas más tarde, a desligar la figura de Taro de la sombra alargada de su contraparte masculina. 

"Es difícil afirmarlo, pero es bastante probable que todavía hoy haya imágenes de Gerda Taro mal atribuidas a Robert Capa (el hombre)". Capa cubrió cinco guerras más tras la desaparición de su otra mitad y cofundó la influyente agencia Magnum antes de morir en 1954.

Gerda Taro no fue ninguna amateur. Captó grandes instantes, suficientemente cerca, e incluso murió preocupada únicamente por el estado de sus cámaras. No solamente era una fotógrafa con talento, sino la primera fotoperiodista de guerra que murió en plena acción. 

Guerrillera Republicana, Gerda Taro, 1936

La reivindicación profesional y humana de Gerda Taro. La maleta mexicana


‘La maleta mexicana’ (tres cajas con casi 4.000 negativos de fotografías de la Guerra Civil Española realizados por Robert Capa, Gerda Taro y David Seymour, hizo justicia en 2008 al revelar que muchas de las fotografías firmadas como Robert Capa eran en realidad de Taro.

En 1939, en los albores de la Segunda Guerra Mundial, desaparecieron del estudio que André, Robert Capa, tenía en París unos negativos de la Guerra Civil Española. Casi setenta años después, al término de un misterioso viaje a través del sur de Francia, llegaron a Ciudad de México más de un centenar de rollos de película, no sólo de Robert Capa, sino también de Gerda Taro y Chim (David Seymour), tres de los principales fotógrafos de la contienda española. El conjunto de los negativos, conocido como La Maleta Mexicana, proporciona una amplia, rica y exclusiva panorámica de una guerra que cambiaría el curso de la historia europea, y constituye además un hallazgo de valor incalculable por su aportación a la evolución de la fotografía bélica. Hoy se conserva en la colección del International Center of Photography, en Nueva York.


La última fotografía que se conoce de Gerda Taro


La que probablemente fuera la última foto de Gerda Taro, fallecida tras ser embestida por un tanque en la batalla de Brunete, apareció por sorpresa en Twuiter, cuando el soldado veterano británico John Kiszely compartió una imagen en la que su padre, un joven médico que acudió a España con las Brigadas Internacionales para apoyar al bando republicano, aparece curando las heridas de una mujer. Fue entonces cuando un usuario le preguntó por su identidad, imaginando que podría ser Gerda Taro por la apariencia física y la fecha del fallecimiento.

La respuesta de Kiszely confirmó la sospecha del usuario que le había preguntado sobre la mujer herida. Al mirar el reverso de la fotografía, el veterano británico comprobó que alguien había escrito "Frente Brunete Junio 37 (en Torrelodones) Mrs Frank Capa Killed at Brunete". Para verificar la veracidad de la información, el periodista Carlos del Amor le pidió que mostrara la parte de atrás en un nuevo mensaje de Twitter, donde John Kiszely, miembro de un centro de investigación de la Universidad de Oxford, confirmó las sospechas.

Una grabación de 1992 archivada en el Imperial War Museum de Londres en la que el propio médico que aparece en la foto confirmaba décadas después que estaba atendiendo a Taro,  John Kyszely, cerraron el misterio. El médico que atendió a Taro y su compañero en el frente que anotó la información en la parte posterior de la foto la definían como “la mujer de Capa”.

"Nunca había mirado la parte trasera de la fotografía hasta que la rescaté ahora", explicó posteriormente a Univision Noticias. La apelación a "Frank" podría ser una confusión con el nombre real de "Robert", aunque hay quien apunta que en lugar de "Frank" se podría leer "Frau" (mujer, en alemán). Una frase que, en cualquier caso, parece dar la razón a los que sospechaban sobre quién podría ser la mujer atendida por el padre de John Kiszely.


©Enrique Martínez-Salanova Sánchez